Propietaris d'un jo.








Reconocerse en el espejo es una de las más altas funciones mentales. Es un signo muy convincente de autoconsciencia, un talento que se ha considerado tradicionalmente reservado a los humanos, los grandes monos y los delfines. Cuando un perro se ve en un espejo, reacciona como si estuviera viendo a otro perro y se pone a ladrarle a la defensiva, y la inmensa mayoría de los mamíferos no lo hacen mucho mejor. Tienen consciencia —esa cosa que pierdes al dormirte y recuperas al despertarte— pero no consciencia de sí mismos. No son propietarios de un yo.

Javier Sampedro, En la mente de un pájaro, El País 25/08/2021

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