El sentiment de justícia.





Existe un consenso entre los expertos que Esquilo ha representado el tránsito de un orden social donde impera la venganza, la retaliación primitiva como acción moralizadora, a una comunidad de derecho, donde las acciones transgresoras se juzgarán a partir de un proceso racional y deliberativo entre ciudadanos libres; quienes tomarán las decisiones con base en la razón, no basadas en el capricho; sensibles a la compasión, no subordinadas al resentimiento.

Pero Nussbaum añade otra lectura de la obra. Subraya la transmutación que sufren las Erinias al final del juicio. No son excluídas de la ciudad. Abandonan su naturaleza cruel y violenta para convertirse en “Euménides”, o diosas benévolas. El hecho de no ser expulsadas implica que la ira, como el miedo, es inherente a quienes conforman una comunidad humana. Pero, pueden destruirla, si no son transmutadas mediante el proceso civilizatorio de la democracia.

Como en el mundo descrito por Esquilo, el nuestro se ve tentado a asociar la justicia con el sentimiento de ira. Parece que sin este no hay indignación social, sino impunidad. La justicia se entiende en términos de “retribucionismo penal”, el espírtitu de una ira ‘justificada” que retribuye al agresor por el daño que ha generado.

La cuestión, desde el punto de vista filosófico es si, como sugiere Esquilo, podemos demarcarlas. ¿Es posible transmutar la ira vengativa en una indignación no colérica, en un sentimiento de justicia no retribucionista? De ser posible, ¿Qué importancia tiene esta transmutación para el desarrollo de las sociedades democráticas actuales?

Leonardo Díaz, Ira y justicia, acento.com.do 21/01/2021

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