Realisme.
En fin, nos relacionamos con esas cosas del entorno dotadas de
propiedades, con el sentimiento bien anclado de que las mismas no
dependen de nosotros, contrariamente a las representaciones que nos
hacemos de ellas, las cuales obviamente no se darían sin nosotros, y
que en el mejor de los casos nos ayudan a relativizar la barrera que nos
separa de las primeras. Las cosas, en suma, tienen su ser y su devenir
y seguirían teniéndolos, aun en el caso de que no estuviéramos
nosotros como testigos. Principio este de la independencia de las cosas en relación al pensar de las cosas, que lleva el nombre de realismo.
Principio muchas veces puesto en tela de juicio en la historia de la
filosofía, aunque ha de quedar claro que no se pone en cuestión la apariencia del principio,
es decir la diferencia entre la reductibilidad de nuestras
representaciones y la irreductibilidad, la resistencia a nuestra
subjetividad, de lo que tiene los caracteres de lo físico.
Víctor Gomez Pin, Asuntos Metafísicos 21, El Boomeran(g), 31/10/2013
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