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Empreneduria.
El tiempo no pasa en vano y a los economistas les va a pasar lo que a la
economía en 2008: van a morir de éxito. La semana pasada el taxista me instruyó
sobre la liquidez, y la verdad es que en aquel momento hubiese preferido oír la
COPE. El héroe que viene será el emprendedor. Los economistas no lo saben, pero
tienen los días contados. Le están preparando el terreno a su pesar, nunca como
ahora habían tenido tanto pábulo. Pero ya se ve que la cosa falla. Nos dicen que
tenemos que crear empleo y empresa, pero la mayor parte de ellos son
funcionarios en la universidad. Vale, actúan como consultores de cajas y bancos,
obras sociales y otros garitos similares, pero eso hace tiempo que lo pagamos
también entre todos. En la jerga habitual de la creación se dice que quien sabe
no enseña y que quien enseña es porque no sabe. Pasarse el día mandándonos a
Alemania es como descubrir que era más barato producir en China. La realidad es
que en 2004 se podían contar con las yemas de un dedo los que pronosticaban la
crisis. Y me pregunto, si tanto saben lo que necesita el país, si tanto conocen
las reglas de la economía, si nos arengan y riñen con semejante ahínco, ¿por qué
no se hicieron empresarios, perdón, emprendedores? “Emprenda, emprenda”.
¡Emprenda usted! Que pesados, ni siendo pobre lo dejan a uno en paz.
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