El Leviatan a Catalunya.
«O la Constitución controla cualquier acto legislativo contrario a ella, o el legislador puede alterar la Constitución por un acto ordinario. Entre estas alternativas no hay término medio. O la Constitución es la ley suprema inmutable por actos ordinarios, o está al nivel de los actos legislativos ordinarios y, al igual que otros actos, es alterable cuando el legislador quiera alterarla. Si la primera parte de la alternativa es verdadera, entonces el acto legislativo contrario a la Constitución no es ley. Si la última parte es verdadera, entonces las Constituciones escritas son intentos absurdos por parte del pueblo de limitar un poder en su propia naturaleza ilimitado». Si esto es así, no cabe duda de que la iniciativa legislativa del Parlament destruye la Constitución española y nos devuelve al estado de naturaleza hobbesiano de los poderes ilimitados. En realidad, Cataluña está en ese estado en estos momentos, pues cuando hay dos leyes no hay ninguna. Esto se ha ...