Davant d'un canvi de règim simbòlic.
Estamos ante un cambio de régimen simbólico. No se trata de mala propaganda, sino de otra lógica de poder comunicativo. Hay una diferencia entre un Estado que miente y un Estado que trolea. El primero todavía rinde homenaje a la verdad ocultándola; el segundo ha abandonado el juego por completo. Bush mintió sobre Irak, pero fabricó pruebas falsas para parecer veraz. Hoy el poder ya ni siquiera pretende decir la verdad. Esto es lo que significa que la Casa Blanca publique memes generados por IA, imágenes manipuladas, provocaciones deliberadas. No es torpeza comunicativa: es una forma de gobierno. El Estado ya no gobierna a pesar de la confusión sobre los hechos, sino gracias a ella. Gobierna produciendo saturación. La pregunta es entonces inevitable: ¿cómo se construye la densidad de lo real en un tiempo en que la irrealidad se ha convertido en técnica de gobierno? ¿Es posible resistir a esto?
Màriam Martínez-Bascuñán, Valiente Minneapolis, El País 01/02/2026
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