Nèmesi.


La antigua diosa griega Némesis con: vector de stock (libre de regalías) 774973606 | Shutterstock

Los griegos llamaban hybris a la locura que se desata cuando alguien, enfebrecido por el poder, sufre un arrebato de arrogancia; cuando ejerce intimidación y violencia sobre los demás, quebrantando las leyes humanas y divinas. El individuo infatuado y que cree merecerlo todo —pensaban— rompe los equilibrios universales que rigen el mundo. En una espiral sin retorno, el soberbio era poseído por la ofuscación y las ideas necias, y después Némesis —diosa de la justicia distributiva, la solidaridad y la venganza— le aplicaba el castigo destinado a quienes ultrajan a los demás. Némesis era una antigua divinidad, la santa patrona de la colaboración y la indignación, encargada de suprimir la desmesura. Su nombre viene de némein, “dar a cada cual lo que corresponde, repartir”. Cuando un hombre se jactaba de sus riquezas sin aliviar la pobreza del prójimo, Némesis intervenía para reprenderlo. Arrastró al rey Creso, ufano de sus lujos, convencido de su grandeza y demasiado seguro de la victoria, a una expedición contra los persas en el actual Irán, donde sufriría un trágico descalabro.

Contra esta antigua sabiduría, la nueva consigna social en las redes y la autoayuda nos impulsa a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, a “maximizarnos” –según la jerga de moda– en una pendiente que se desliza fácilmente hacia el sentimiento de superioridad hacia quienes carecen de dinero, hogar, tiempo, disciplina o un cuerpo cincelado. Y así nosotros, criaturas que nacemos frágiles y permanecemos más tiempo que ninguna otra en el desvalimiento, vamos olvidando nuestras limitaciones, el valor de la colaboración, la necesidad de los otros. Tal vez por eso, cuando cotizan al alza el narcisismo y la arrogancia, se dispara la inflación de odio al diferente y al desamparado. Némesis, experta en bajarnos los humos, susurra que sentirnos mejores que otros es solo una ilusión, un error que nos arrastra al horror.

Irene Vallejo, Fiebre, arrebato y némesis, El País 20/09/2026

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