Epistemologia social

Si te apetece pensar por ti mismo, hazlo. Si confías en que marcará la diferencia, bien… todos depositamos nuestra fe en cosas que no podemos demostrar. Pero ni por un momento creas que eres Neo en Matrix y estás viendo el código. La inmensa mayoría de lo que crees, lo crees porque alguien te lo contó. Si te pusieras a redactar un inventario honesto de tus creencias, verías que muy pocas provienen de una experiencia directa o de un razonamiento autónomo. Lo habitual es que hables de segunda mano —de oídas—, como quien repite fórmulas aprendidas sin haberlas digerido. En cierto modo, funcionas como un loro estocástico: generas frases con apariencia de comprensión, pero sin que medie una reflexión propia. Sabes —o crees saber— que el agua hierve a 100 grados, que Cervantes escribió El Quijote, que Franco gobernó durante cuarenta años, que la Sagrada Familia está en Barcelona o que la Guerra Civil empezó en 1936. Pero ¿cuántas de estas afirmaciones has verificado con tus propios ojos o tu...