Sabor i context.



El estado psicológico modifica el sabor de los alimentos que comemos. Las respuestas afectivas y el valor de recompensa de alimentos como el café, el chocolate, la cerveza o el zumo de pomelo parecen sufrir variaciones en función, por ejemplo, de si nos sentimos estresados, tenemos hambre o estamos preocupados por nuestro peso.

Óscar Gómez, El chocolate no siempre nos sabe igual, ctxt 07/06/2017

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