El remolí del low cost.
Todo lo que pesa demasiado pertenece a otra época y, lo mismo que sucede con la generalidad de los objetos, desde el teléfono a los zapatos y desde las máquinas de escribir al ordenador, ocurre con el resto del universo inmediato sea físico o espiritual.
En conjunto, el mundo se desmaterializa o se hace más liviano. Los nacionalismos, el rescate de la cocina tradicional o las lenguas vernáculas, la vindicación de las fiestas populares y la hipervaloración del pasado no son otra cosa que contrapesos frente a la facilidad con que las cosas vuelan. Vuelan los empleos, vuelan las parejas, vuelan los sueldos, vuela casi todo en un torbellino de low cost.
¿Una casa propia? ¿Una habitación propia? En la actualidad, así como ya no existe un claro cabeza de familia -hombre o mujer-, no hay familia que pueda asentarse claramente. O que una vez asentada pueda aferrarse.
Frente al abultado peso de las ferramentas industriales del siglo XX ha llegado el delgadísimo perfil de servicios escurridizos. El mundo se desliza hacia un nuevo estadio del que no se conoce bien el carácter pero que, sin duda, nunca más será aplomado.
Vicente Verdú, Vuelan las casas, El País, 02/10/2010
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Vuelan/casas/elpepisoc/20101002elpepisoc_11/Tes?print=1
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