Xenofòbia i crisi identitària.
- Como científico me resisto a la idea de que la xenofobia sea simplemente un rasgo humano universal. Reconozco que en parte lo es, pero también que ciertas culturas potencian esta actitud mientras que otras la disminuyen. La pregunta es: ¿por qué la actitud xenófoba surge y crece en un lugar específico en un momento específico? La Historia nos demuestra que cuando dos grupos humanos diferentes se encuentran o chocan se da cierto nerviosismo, pero yo no lo llamaría xenofobia, sino ansiedad social. Y ese problema tiene muchas soluciones diferentes, incluyendo la integración, el diálogo y el reconocimiento mutuo. Decir que el miedo o el odio al de fuera es algo inherente a la biología universal es derrotista y simplista, una forma de pensar perezosa.
- Quien acuñó el término "xenofobia", que no existe en un solo texto de la antigua Grecia, sin duda buscaba darle ese augusto peso clásico, algo muy típico de ese siglo XIX orientalista y nostálgico. Podría haber elegido un término del árabe o del sánscrito, pero eligió dos términos griegos que mezcló incorrectamente. Los griegos tenían el concepto de xenia, algo similar a la hospitalidad, pero dirigido a otros griegos, y luego el de bárbaro, que sería más parecido a lo que se refiere la xenofobia, que alude a más al miedo irracional al otro. Cuando descubrí que no había registro de esta idea en la Antigüedad quedó claro que era un neologismo usado ideológicamente justamente para sugerir que era una realidad muy antigua. De la misma manera que rechazo la idea del determinismo biológico, también rechazo esta especie de determinismo histórico.
- El concepto de denigrar a otros grupos con fines políticos es muy antiguo. De hecho, los griegos fueron un gran ejemplo con los persas, a quienes demonizaron a raíz de las Guerras Médicas. Sin embargo, el matiz de odio que añade la xenofobia nace de un contexto muy específico que lo convirtió en un término útil y que se hizo viral. La fobia, a diferencia del griego phobos, que simplemente significa miedo, es un miedo irracional. Así, conceptos como anglofobia o francofobia surgieron al calor del auge del nacionalismo y el colonialismo que experimentaron en aquellos años las potencias de Europa Occidental. Todo este crecimiento imperial en la segunda mitad del siglo XIX condujo al encuentro de los colonos con los nativos de esos lugares. Y ese encuentro desembocó en conflictos que empezaron a necesitar ser comprendidos de alguna manera. La ironía que descubrí fue que estos conflictos se explicaron en la época como culpa de los indígenas, que eran primitivos y no entendían, debido a su propia biología primitiva, que los extraños no eran enemigos. Con el tiempo, y tras mucho trabajo, este significado se invierte por completo, de una forma un tanto orwelliana. Se empieza a culpar a las víctimas.
- El Estado-nación es una construcción problemática porque desde su constitución, al calor de la Revolución francesa, buscaron adoptar creencias universales, pero estas no les otorgaban una identidad nacional. Así que, además, necesitaban algo que recalcara la razón por la que sus ciudadanos eran quienes eran. Es decir, esa diferenciación entre nosotros y ellos. Y, con frecuencia, la forma más sencilla de hacerlo era recurrir a agravios y enemigos históricos, gente a la que odiar y que nos odia. La idea de encontrar la identidad nacional asegurándose un enemigo común es uno de los secretos más oscuros del Estado-nación. Y ahí es donde empieza la xenofobia contemporánea, institucionalizando como razón de Estado un odio desaforado en base a lo que en otras épocas eran simplemente diferencias culturales.
- En este ensayo (Del miedo y los extranjeros) llego a la conclusión de que es un síntoma de una crisis de cohesión social e identidad comunitaria, pues una forma de estabilizar ese colectivo es recurrir a la noción agresiva de un enemigo común. Tener un enemigo común une a la gente, eso lo sabemos desde los romanos, que se dieron cuenta de que con un enemigo común el imperio se mantendría unido aunque hubiera un millón de facciones que se odiaran. Hoy ocurre igual. Hay una película estadounidense, La cortina de humo [coescrita por David Mamet y protagonizada por Dustin Hoffman y Robert De Niro], que trata sobre cómo crear un enemigo e ir a la guerra fuera para ganar unas elecciones en casa. Es una forma muy destructiva y oscura de gestionar la identidad colectiva. Y no solo ocurre intencionalmente desde arriba, por parte de los líderes políticos, sino también de forma natural desde abajo. A medida que la gente se siente cada vez más marginada busca una razón para todos sus males y una de las razones más fáciles de encontrar es culpar a los extranjeros.
- Si los periódicos fueron los medios que propagaron la xenofobia a principios del siglo XX, hoy en día el mundo digital tiene un alcance social infinitamente mayor y a una velocidad vertiginosa. Diría que la psicología, en cuanto a cómo se analiza lo que ocurre en la mente humana cuando se vuelve xenófoba, no ha cambiado. Pero, ese alcance y velocidad, la forma en que afecta e infecta las culturas, sí es una diferencia cualitativa. Por otro lado, el Holocausto marcó el límite absoluto para la cultura de posguerra, tanto ética como moralmente. Pero desde hace unos años hemos asistido a una disrupción de eso, una sensación de que ya no hay límites. La gente se siente cómoda haciendo y diciendo cosas que hace años parecían impensables. Es una paradoja, hay más libertad y más difusión para ciertas ideas, y eso es muy preocupante.
- En Psicología individual sabemos mucho sobre qué hace que las personas sean xenófobas y cómo afecta eso a su psicología. Sabemos que no es un sesgo cognitivo, porque si se enseña, se puede desenseñar. El problema más profundo son las personas que -y esto viene del psicoanálisis- usan la proyección para gestionar su propia vergüenza y culpa, buscando a otro sobre el que proyectar esos sentimientos negativos. Es una gran sensación para ellos. Hay que entender que odiar a alguien en ese contexto es un gran alivio: la ansiedad, la culpa y la vergüenza desaparecen. Ahora bien, ¿cómo se fomenta eso culturalmente? Una de las cosas que hemos ignorado en EEUU durante los últimos 25 años es el colapso de la clase media, que ahora está subempleada, llena de drogadicción y muerte prematura por suicidio, y ha abdicado por completo de la responsabilidad de ayudar a los demás, a esos inmigrantes. Por eso muchas de esas personas son fácilmente incitadas a la xenofobia. Culpar a los mexicanos, los iraníes o los libaneses de todo lo malo es un alivio muy poderoso. ¿Y qué pasa si tienes líderes patológicos que te dicen qué está bien y qué está mal de forma xenófoba? Pues que esa visión individual tuya se consolida. Es una unión perfecta entre el grupo y el individuo. Y ahí es donde nos metemos en serios problemas como los actuales.
- Andrés Seoane, entrevista a George Makari: "Cuando uno está frustrado y deprimido odiar al otro es un gran alivio psicológico", elmundo.es 13/03/2026
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