Mapa del secessionisme mundial.


Traigo a los lectores el excelente artículo que Frank Jacobs y Parag Khanna acaban de publicar en New York Times echando un vistazo a los movimientos de secesión, anexión, reunificación que laten en el planeta.

Jacobs es el autor de “Strange Maps”, un fascinante blog lleno de curiosidades cartográficas. ¿Conocen la historia llamada “El Dedo del Zar” que explica cómo se trazó el ferrocarril entre San Petersburgo y Moscú? El Zar tomó una regla y trazó una línea recta, pero el lápiz chocó con el dedo corazón e hizo un pequeño semi-círculo que los ingenieros, supuestamente, no se atrevieron a cuestionar? Pues ahí tienen el mapa.

Por su parte, Khanna es un brillante investigador, autor de una serie de libros de gran impacto que han vuelto a poner de moda la vieja disciplina de la geoestrategia. Lo que durante mucho tiempo fue una cosa aburrida y académica ahora es, gracias a Khanna, un relato fascinante sobre cómo está cambiando el mundo en el que vivimos. Su libro “El Segundo Mundo” fue un éxito total y su artículo “Adiós a la Hegemonía” (“Waving Goodbye to Hegemony”), el ensayo político sobre la hegemonía americana más leído y citado de 2008.

Los dos autores nos ofrecen este artículo (“El Nuevo Mundo”, publicado en New York Times el 22 de septiembre) junto con un globo terráqueo animado en el que se puede rotar con el ratón para observar cuál es la geografía política del nuevo secesionismo (o, en algunos casos “anexionismo”).

¿Qué aspecto podría tener el mapa dentro de unos años, si se confirman las tendencias que observamos?
  1. Mali pierde el norte de su territorio. Nace la República de Azawad.
  2. Bélgica se divide en dos. ¿Francófonos y flamencos se encuentran bajo la luz de la UE bruseliense?
  3. Congo se fragmenta (una vez más): nacen los Kivus, Norte y Sur, que posiblemente se anexionaran a Ruanda.
  4. Somalia, que ya perdió Somaliland, ve nacer otra República, la República (pirata) de Puntland.
  5. Nace un estado alauí en la costa de Siria después de la caída de Asad.
  6. Tendencia inversa en Arabia Saudí (pero consecuencia de los intentos secesionistas chiíes y de las revueltas dentro de los emiratos): los saudíes reabsorben a los emiratos y crean la Unión del Golfo Árabe.
  7. El caos sirio impulsa la proclamación del Kurdistán.
  8. Los 20 millones de azeríes que viven en el Norte de Irán se pasan a Azerbaiyán como consecuencia de la crisis económica derivada de las sanciones a Irán o de una probable operación militar contra Teherán.
  9. El sur de Afghanistán se escinde (Pashtunistán) y se fusiona con el oeste de Pakistán (Baluchistán). Se acaba la línea Durand que dividió a los pashtunes en dos.
  10. Los inmigrantes y las empresas chinas colonizan Siberia. A 5.000 kilómetros del Moscú, se trata de una anexión de facto.
Cuando, argumentan los autores, pensábamos que no habría más movimientos tectónicos que aquellos provocados por el fin del comunismo (la implosión de la Unión Soviética y de Yugoslavia añadieron un buen número estados a la comunidad internacional), la realidad nos obliga a pensar otra vez si el número de estados es tan estable como creíamos. Eritrea, Timor Oriental, Sudán del Sur, no parecen, al fin y al cabo, casos aislados, excepciones que confirman la regla, sino reflejos de que la última palabra sobre el número de estados en el mundo está de todo menos dicha.

 Nota: Ni Cataluña, Escocia o Quebec están citados en el informe

José Ignacio Torreblanca, La geografía de l nuevo secesionismo global, Café Steiner, 03/10/2012

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