dimarts, 1 de novembre de 2016

La democràcia i els valors familiars.


Resultat d'imatges de No pienses en un elefante. Lenguaje y debate político

Mi trabajo en política empezó precisamente cuando me hice una determinada pregunta. Fue en el otoño de 1994. Estaba escuchando los discursos electorales y leyendo el «Contrato con América» de los republicanos. La pregunta que me hice fue ésta: ¿Qué tienen que ver entre sí las posturas conservadoras en las cuestiones importantes? Si eres conservador, ¿qué tiene que ver tu postura sobre el aborto con tu postura sobre los impuestos? ¿Y qué tiene ésta que ver con tu postura sobre el medio ambiente? ¿O sobre la política exterior? ¿Cómo encajan entre sí estas posturas? ¿Qué tiene que ver estar en contra del control de armas con estar a favor de la reforma del derecho de daños (tort reform)? ¿Qué es lo que da sentido a este engranaje? No podía entenderlo. Me dije: Esta gente es rara. Vistas en conjunto, sus posturas no tienen sentido. Pero entonces se me ocurrió una idea inquietante.

En cada una de las cuestiones importantes, yo tenía exactamente la postura contraria. ¿Qué tienen que ver mis posturas entre si? Y tampoco pude entenderlo. (...)

Por fin apareció la respuesta. Y surgió de un lugar totalmente inesperado. Surgió del estudio de los valores familiares. Me había preguntado por qué los conservadores hablaban tanto de los valores familiares. ¿Y por qué ciertos valores contaban como «valores familiares» y otros no lo hacían? ¿Por qué, durante una campaña presidencial, en las campañas para el Congreso, etc., cuando el futuro del mundo se veía amenazado por la proliferación nuclear y el calentamiento global, alguien hablaría todo el tiempo de los valores familiares?

Al llegar a este punto recordé un trabajo que uno de mis alumnos había escrito hacía algunos años, en el que mostraba que nosotros, los americanos, tenemos todos a la familia como metáfora de la nación. Así, tenemos Padres Fundadores, Hijas de la Revolución Americana, «mandamos a nuestros hijos» a la guerra. Es ésta una metáfora natural, porque generalmente concebimos los grandes grupos sociales, como las naciones, en términos de pequeños grupos, como las familias y las comunidades.

George Lakoff, No pienses en un elefante. Lenguaje y debate político (2004), Editorial Complutense, Madrid 2007

Vegeu entrevista a George Lakoff en Revista Mètode: