"La filosofia és exercici espiritual perquè és una forma de vida" (Pierre Hadot)




Definiría el ejercicio espiritual como una práctica voluntaria, personal, destinada a operar una transformación de sí. (137-138)

Lo que he dicho de una manera general sobre los ejercicios espirituales podría dar la impresión (…) de que son algo que se añade a la teoría filosófica, al discurso filosófico; sería una práctica, que solamente complementaría la teoría y el discurso abstracto. De hecho, toda filosofía es ejercicio … (138)

A menudo el discurso filosófico se presenta bajo la forma de una respuesta a una pregunta. Si quisiéramos simplemente satisfacer el deseo de conocimiento, bastaría con dar a tal pregunta tal respuesta determinada. Ahora bien, la mayor parte del tiempo (…) no se responde a la pregunta enseguida, sino que se dan muchos rodeos para llegar a la respuesta. Hasta se llega a retomar varias veces la demostración. (…) El sentido de estos ejercicios es evidente en lo que llamamos el discurso socrático, pero que es también, finalmente, el discurso platónico, y en el que las preguntas o las respuestas están destinadas a provocar en el individuo una duda, incluso una emoción, una mordedura, como dice Platón. Este tipo de diálogo es una ascesis; hay que someterse a las leyes de la discusión, es decir, en primer lugar, reconocerle al otro el derecho a expresarse; en segundo lugar, reconocer que, si hay una evidencia, se suscribe esta evidencia, lo que suele ser difícil cuando descubrimos que estamos equivocados; y luego, en tercer lugar, reconocer, por encima de los interlocutores, la norma de lo que los griegos llaman logos: un discurso objetivo, que busca en todo caso ser objetivo. (…) Se trata de elevarse, de sobrepasar los razonamientos inferiores y, sobre todo, las evidencias sensibles, el conocimiento sensible, para elevarse hacia el pensamiento puro y el amor a la verdad. (139-140)

Llegué a pensar que las aparentes incoherencias de los pensadores antiguos se explicaban por el hecho de que ellos no buscaban ante todo presentar una teoría sistemática de la realidad, sino enseñar a sus discípulos un método para orientarse tanto en el pensamiento como en la vida. (141)

Recordaré la fórmula de Victor Goldschmidt a propósito de los diálogos de Platón, que es absolutamente extraordinaria; dijo: “Estos diálogos apuntan, no a informar, sino a formar”. Y pienso que de hacho esto es válido para toda la filosofía antigua. Naturalmente el discurso filosófico propone también informaciones sobre el ser o la materia o los fenómenos celestes o los elementos, pero está al mismo tiempo destinado a formar el espíritu, a enseñarle a reconocer los problemas, los métodos de razonamiento y a permitir orientarse en el pensamiento y en la vida. (…) Quizá sea ésta la gran diferencia respecto a una determinada filosofía moderna, esta actitud respecto a la formación. (142)

No me gusta la expresión “prácticas de sí” que Foucault ha puesto de moda, y menos aún la expresión “escritura de sí”. No es “sí” lo que se practica, como tampoco es “sí” lo que se escribe. Se practican ejercicios para transformar el yo, y se escriben frases para influenciar al yo. Entre paréntesis, debo decir que esto es un ejemplo suplementario de la impropiedad de la jerga filosófica contemporánea. (145)


Según mi concepción de la filosofía antigua, la filosofía es ejercicio espiritual porque es un modo de vida, una forma de vida, una elección de vida. (146)

El discurso filosófico como ejercicio espiritual

Pierre Hadot, La filosofía como forma de vida. Conversaciones con Jeannie Carlier y Arnold I. Davidson, Alpha Decay, Barna 2009

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